viernes, 27 de junio de 2008

Adiós al Hombre más poderoso del mundo


William Gates III (Seattle, EEUU, 1955) es conocido por ser el hombre más rico del mundo, un magnate del mercado informático y un filántropo, pero ninguno de estos perfiles puede explicar por sí mismo la personalidad del gran símbolo de la informática del siglo XX.

Hace sólo tres décadas era un joven imberbe que fundó Micro Soft [el nombre aparecía separado al principio], una pequeña compañía en la que él y sus compañeros de Harvard programaban para el Altair, uno de los ordenadores de la época. Más tarde, el joven informático se enteró de que IBM buscaba un sistema operativo para su nuevo ordenador -el primer PC- así que compró el código a un programador de Seattle, lo modificó y se lo ofreció al gigante azul.

El presidente de Micro Soft sorprendió a los directivos de IBM al rechazar una cantidad fija –y considerable- de dinero por el PC DOS y pedir sólo una pequeña tarifa por cada una de los ordenadores que se vendieran con su sistema operativo Los directivos de IBM aceptaron encantados, creyendo que engañaban a Gates y dejando para la historia una de las frases más desafortunadas del mercado informático: "El negocio está en el hardware".

La distribución del PC DOS supuso el lanzamiento fulgurante de Microsoft, sobre todo cuando otrasa empresas empezaron a fabricar ordenadores compatibles con los de IBM, ampliando exponencialmente el mercado de la empresa de software.

Sin embargo, Gates se dio cuenta pronto de que si quería cumplir su sueño de meter los ordenadores en las casas no lo conseguiría con un sistema operativo de comandos crípticos que había que introducir con un teclado. Así que se decidió a hacer su propio sistema operativo gráfico, hurtando buena parte de las ideas del sistema de ventanas que Steve Jobs preparaba para su MacIntosh y que Jobs, a su vez, había arrebatado a Xerox.

Había nacido Windows, que sirvió para catapultar a Microsoft a través de sus sucesivas versiones -1,2,3,95,98, Me,2000,XP y Vista- y a su paquete de aplicaciones ofimáticas Office.

Después vendrían los procesos judiciales con la fiscalía general de Estados Unidos y la Comisión Europea, golpes que Gates nunca llegó a encajar bien. Este legado judicial y la compra fallida de Yahoo!, son algunos de los asuntos con los que tendrá que lidiar su sucesor y compañero de Harvard, Steve Ballmer.

Gates había anunciado hace dos años que dejaría Microsoft para dedicarse por completo a la filantropía. La fundación que dirigen su mujer y él financia desde hace años numerosos proyectos humanitarios en todo el mundo. Proyectos como el que todavía busca una vacuna contra la mayor pandemia de la humanidad, la malaria, investigación que dirige el español Pedro Alonso y de la que se esperan resultados muy pronto.

Quienes conocen a Bill Gates no acaban de creer que alguien que ha dedicado 33 años a una empresa pueda dejarla de un día para otro. Sin embargo, el informático parece decidido a abandonar los ordenadores que han marcado no sólo su vida sino también las de los millones de usuarios de Windows.No lo tendrá fácil: el empollón más poderoso del mundo tendrá que demostrar que es capaz controlar el brillo que siempre ha aparecido en sus ojos cuando se posaban en una pantalla.

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